Hay días en los que todo encaja. No hace falta irse muy lejos para encontrar rincones que parecen sacados de un cuento, y esta vez la magia la encontramos aquí mismo, en un pequeño rincón de Alicante que se llenó de amarillo de repente.
La primavera en nuestra zona tiene algo especial, pero lo de las mimosas en flor es otro nivel. Cuando vi esos troncos curvados creando arcos naturales, supe que teníamos que hacer algo allí.
Perderse para encontrar la foto
Para esta sesión de fotos, mi idea era algo muy sencillo y real. Quería que Sofía simplemente disfrutara del entorno. Me encanta trabajar como fotógrafo en Alicante porque tenemos una luz que en pocos sitios encuentras, y si además la combinamos con el contraste del magenta de su ropa y el amarillo de las flores… bueno, las fotos hablan solas.
Lo que más me gusta de este reportaje no es solo el color, sino la sensación de paz. Jugamos mucho con las ramas, usándolas para enmarcar su sonrisa y crear esa profundidad que hace que parezca que estás ahí mismo con nosotros, respirando el aroma de las flores.
Esa luz de última hora que tanto nos gusta
Si me conoces un poco o sigues mi trabajo, sabrás que soy un enamorado de la golden hour. Esperamos al momento justo en el que el sol empieza a bajar y todo se tiñe de naranja. Como fotógrafo de luz natural, ese es mi recreo. La luz se vuelve suave, casi líquida, y envuelve todo de una forma que ningún foco de estudio podría imitar.
Fue una tarde de risas, de no tener prisa y de dejar que las fotos salieran solas, sin poses forzadas. Al final, ser fotógrafo profesional para mí va de esto: de conectar con la persona y con el paisaje.
¿Te apetece que creemos algo así para ti?
Si te han gustado estas fotos y te apetece tener un recuerdo así de natural, sin presiones y en algún sitio bonito de la provincia, escríbeme. No hace falta ser modelo ni saber posar, solo tener ganas de pasar un rato agradable y llevarte un trocito de luz de Alicante a casa.
Anterior post: Sesión de fotos en Holiday Gym Puerta de Alicante